Renovando un poquito


Cuando creé este blog fue con la intención de escribir semanalmente mis experiencias en el ámbito específicamente del amor y las relaciones ¿Qué difícil no? Es un tema del que todos hablan, pero es muy difícil de entender porque nadie tiene la razón ni la receta ideal. Y, francamente, a mí me ha resultado un poco complicado escribir acerca de este complejo tema. Por supuesto, ALGO QUE PERDÍ iba a ser una suerte de diario en el que contaría mis decenas de citas que tendría para encontrar el amor. Lamentablemente, no he tenido muchas. A mis treinta y tantos años, déjenme decirles, no he tenido muchas citas ni he conocido a muchos hombres del que pueda decir: “Mi segundo ex o mi ex ex o una vez salí con chico que era así y la otra vez, con un tipo que era asá”. Pero conozco amigas y amigos que tienen mucho que decir sobre el tema. Obviamente no los mencionaré, pero tomaré sus experiencias como mías o, sencillamente, los llamaré por otros nombres. Espero que nadie se sienta avergonzado u ofendido. Al fin y al cabo son solo experiencias que maquillaré un poco para darle algo de sazón y nada más. Vamos a ver qué tal me va.

La vida, ¿no?



Tiger

Días intensos y con muchas emociones encontradas, para variar, conversaciones fuertes que te dejan una sensación extraña en el alma y con el corazón arrugado. ¿La vida no? Escucho, observo, analizo y llego a la conclusión de que, efectivamente, hay eventos en la vida que no elegimos y nos aniquilan. Para arrancarnos el dolor y la frustración, buscamos desesperadamente el botón de reseteo que sabes que no existe. ¿Qué hacer entonces? La pegunta ronda amenazadora en nuestra cabeza como una metralleta. La respuesta: tres puntos suspensivos (NADA). El tiempo, tu única esperanza, sí, pero también tu peor enemigo en esas situaciones porque sigue avanzando estés o no preparado para continuar. Y te pierdes de tantas cosas maravillosas que cuando te das cuenta ya no están más. Es lo que nos toca vivir, escuchas por ahí y nos negamos rotundamente a aceptarlos. ¿Por qué a mí? Reclamas al cielo, hasta que te topas con un extraño conocido que está peor que tú y aún sonríe. Le preguntas cómo hace. Y la respuesta te lo dice sus curtidos ojos: se aferran a una mínima esperanza, la que sea, para no perder la fe en la vida. ¿Fácil no? Claro, para ti, vuelves a rezongar, que no estás en mis zapatos, dices, pero no es tan fácil porque cuesta hasta el propio aliento.

Jamás entenderé esta vida de locos porque es rara, impredecible, pero creo que no hay que entenderla sino vivirla, yo quiero seguir creyendo que a pesar de no controlar ciertos eventos aún es hermosa, que todo sucede no por lago sino para algo y que uno puede elegir su propio camino y cambiar el rumbo de las cosas. ¿Por qué no? Si contra casi todo podemos luchar y lo hemos venido haciendo a largo de la historia, solo que a veces no nos damos cuenta del gran poder que tenemos dentro, y de lo que somos capaces de hacer. Por ello, seamos fieras siempre para seguir luchando.