Los ojos del alma


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Hace unas semanas Manuel cruzaba la Av. Brasil para tomar su carro que lo llevara a Aranwa, lugar donde estudia Dirección Teatral. En una esquina estaba parado un invidente de unos 55 años aproximadamente, esperando a que un alma caritativa lo ayudara a cruzar la pista. Es increible como todos estamos siempre apurados en llegar a nuestro destino, ojeamos a las personas pero no las vemos realmente, me dijo. Este sujeto le llamó la atención porque estaba sonriendo, tranquilo, sin prisa y no sé por qué lo vio con cierta esperanza en aquella sonrisa de medio lado. Así que se acercó a ayudarlo. Caminaron unas 10 cuadras hasta acompañarlo hasta su domicilio. Mientras caminaban juntos, este hombre le contaba su increíble historia.

El invidente llamado César había sido un agente de la Policía Nacional del Perú y perdió la vista producto de una bala perdida en una balacera cuando estaba de guardia hace 5 años. A César le costó mucho adecuarse a su nuevo estilo de vida, pero lo hizo porque tenía una familia a quien amaba mucho: una mujer maravillosa que lo acompañaba a todos lados haciendo las veces de lazarillo y una inteligente hija quien había ingresado a la UNMSM a estudiar Derecho. Una familia feliz a pesar de las dificultades.

Mientras Manuel me contaba esta historia era inevitable ver cómo le brillaban los ojos y se le quebraba la voz cuando me contó que este hombre había perdido a su compañera de vida hace apenas 2 años, víctima de un terrible cáncer a los pulmones. Increíble, ¿verdad? Pues a mí se me puso la piel de gallina. Manuel le preguntó cómo hace para levantarse cada mañana y seguir y, sobre todo, cómo es que después de todas esas desgracias puede sonreír. César le contestó que son muchos los motivos por el que él continúa en pie, como lo son su preciosa hija, su trabajo (se convirtió en masajista profesional) y sus ganas de seguir viviendo.

Hay historias como éstas que nos motivan a levantarnos después de cada caída, a pensar que la vida es difícil para todos pero eso no significa que dejemos de luchar, a creer que si para César, que perdió a su esposa, su preciado sentido de la vista, su valeroso trabajo no ha sido imposible dar un fuerte respiro y volver a empezar, que más podemos hacer nosotros. Me quedo con la frase que le dijo al dejarlo en la puerta de su casa: “A veces es necesario mirar a través de los ojos del alma esa fuerte motivación que te impulsa a continuar viviendo. Mira realmente. Encontrarás más de una razón”.

Muchas gracias César por tu ejemplo de vida.

 

 

Renovando un poquito


Cuando creé este blog fue con la intención de escribir semanalmente mis experiencias en el ámbito específicamente del amor y las relaciones ¿Qué difícil no? Es un tema del que todos hablan, pero es muy difícil de entender porque nadie tiene la razón ni la receta ideal. Y, francamente, a mí me ha resultado un poco complicado escribir acerca de este complejo tema. Por supuesto, ALGO QUE PERDÍ iba a ser una suerte de diario en el que contaría mis decenas de citas que tendría para encontrar el amor. Lamentablemente, no he tenido muchas. A mis treinta y tantos años, déjenme decirles, no he tenido muchas citas ni he conocido a muchos hombres del que pueda decir: “Mi segundo ex o mi ex ex o una vez salí con chico que era así y la otra vez, con un tipo que era asá”. Pero conozco amigas y amigos que tienen mucho que decir sobre el tema. Obviamente no los mencionaré, pero tomaré sus experiencias como mías o, sencillamente, los llamaré por otros nombres. Espero que nadie se sienta avergonzado u ofendido. Al fin y al cabo son solo experiencias que maquillaré un poco para darle algo de sazón y nada más. Vamos a ver qué tal me va.

La vida, ¿no?



Tiger

Días intensos y con muchas emociones encontradas, para variar, conversaciones fuertes que te dejan una sensación extraña en el alma y con el corazón arrugado. ¿La vida no? Escucho, observo, analizo y llego a la conclusión de que, efectivamente, hay eventos en la vida que no elegimos y nos aniquilan. Para arrancarnos el dolor y la frustración, buscamos desesperadamente el botón de reseteo que sabes que no existe. ¿Qué hacer entonces? La pegunta ronda amenazadora en nuestra cabeza como una metralleta. La respuesta: tres puntos suspensivos (NADA). El tiempo, tu única esperanza, sí, pero también tu peor enemigo en esas situaciones porque sigue avanzando estés o no preparado para continuar. Y te pierdes de tantas cosas maravillosas que cuando te das cuenta ya no están más. Es lo que nos toca vivir, escuchas por ahí y nos negamos rotundamente a aceptarlos. ¿Por qué a mí? Reclamas al cielo, hasta que te topas con un extraño conocido que está peor que tú y aún sonríe. Le preguntas cómo hace. Y la respuesta te lo dice sus curtidos ojos: se aferran a una mínima esperanza, la que sea, para no perder la fe en la vida. ¿Fácil no? Claro, para ti, vuelves a rezongar, que no estás en mis zapatos, dices, pero no es tan fácil porque cuesta hasta el propio aliento.

Jamás entenderé esta vida de locos porque es rara, impredecible, pero creo que no hay que entenderla sino vivirla, yo quiero seguir creyendo que a pesar de no controlar ciertos eventos aún es hermosa, que todo sucede no por lago sino para algo y que uno puede elegir su propio camino y cambiar el rumbo de las cosas. ¿Por qué no? Si contra casi todo podemos luchar y lo hemos venido haciendo a largo de la historia, solo que a veces no nos damos cuenta del gran poder que tenemos dentro, y de lo que somos capaces de hacer. Por ello, seamos fieras siempre para seguir luchando.  

Acepto


Aquella niña de ojos dormidos dejó de ser niña para convertirse en una mujer. Su mente volaba, su corazón se agitaba y su mirada se perdía en el pasado de sus sueños, de sus anhelos, de sus amores e ilusiones y, sobre todo, de esa respuesta afirmativa que hace unos meses le cambiaría por completo la vida.
Eran casi ya las 12 cuando su mente dejó de soñar y se detuvo para volver a la realidad. El momento llegó y mientras avanzaba hacia una nueva vida, recordó el camino que recorrió para llegar ahí, aquel lleno de flores como espinas, pero con mucha ilusión. Se imaginó cómo sería su vida en unos años y creyó que el corazón se le detendría de lo feliz que se sentía. Me bastó mirarla unos segundos para recordar también aquel camino que desde hace algunos años venimos disfrutándolo, y entendí que estaría bien, y que probablemente necesitaría menos de mí. Mientras ella avanzaba lentamente hacia él, cuyos ojos no dejaban de admirarla, se veía increíblemente maravillosa, hermosa y yo era inmensamente feliz.

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Un poco tarde


“Te amo demasiado como para darme cuenta que perdí. Tal vez debí pedirte matrimonio hace mucho, pero por alguna razón no lo hice. Y hoy sería un error casarnos porque siempre mirarías sobre tu hombre y, por lo tanto, no serías feliz. Además, llevar esa carga a cuestas sería demasiado para mi espalda”…  A veces las oportunidades pasan porque no sabemos diferenciar entre el amor romántico y el amor real. Buscamos en vano a la persona de nuestros sueños y no existe, ya que la única persona que vale la pena es aquella que existe en tu realidad, aquella que está presente cuando no la ves, a tu lado cuando no la sientes, y equivocándose constantemente porque tiene miles de defectos y errores, y porque al fin y al cabo es tan humanamente imperfecta como tú, como yo, como todos.

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First Love


¡Hola mis queridos lectores! Les tengo noticias, muchas. Ya les contaré, pero ahora estoy de pasada y solo quiero dedicarle esta canción a alguien muy especial. Nos vemos. Bendiciones a mil.