Canino, que a mi lado siempre has de estar…


“Los perros no son todo en nuestra vida, pero ellos la hacen completa” (Roger Caras)

Aquella noche que te vi sentado en la esquina de mi casa, seguramente esperando a que te abrieran la puerta, se me estremeció el corazón. Y bastó una sola frase para que me reconocieras y vinieras corriendo hacia mí: “King bombín, petotín, ¿eres tú?” El encuentro fue conmovedor.

Siempre pensé que la mirada de un perro, no importa el tamaño, raza o edad, te dice algo cada vez que te observa como si fueras el gran amor de su vida.  Ese pequeño ser vivo me dijo muchas cosas aquella noche del encuentro, mientras lo engreía con palabras ridículas que sólo él y yo entendíamos. Un lenguaje que había inventado, frases cantadas y tontas,  para entrar en una familiaridad única con el canino, como hasta ahora. Me observó y disfrutó de esas “canciones originales”, como antes, mucho mejor.

Al ver a ese mascota que conserva una gran parte de mis mejores recuerdos, pensé que es sorprendente que los perros nunca se olviden de aquellos que le dieron cariño, respeto, alegría, protección: AMOR. Cosa curiosa que suceda lo contrario con los humanos, ya que en muchas ocasiones olvidamos a esas personas o, sencillamente, optamos por dejar de recordarlas.

Quise escribir estas líneas para ese pedacito de cielo que llevo en mi corazón: King bombín y por todo lo que representa. Y también, para el majestuoso rey de mi alma, que me acompaña casi 11 años de vida: Mi Jery-lín. Nunca olvidaré aquella tarde cuando me lo trajeron con tan sólo un mes de nacido. Toda una masa pequeña y gorda de pelos marrones y negros. ¿Raza? Me dijeron cruce de San Bernardo y Collie. Claro, cómo no. Meses más tarde mi familia y yo descubrimos que en verdad era un excelentísimo “Gran Chuskeín”.

Pasan los años y mi Jery sigue con el alma de un joven perro, juega a la pelota, corre y salta. No como antes, pero con la energía de siempre. Aunque tenga un defecto en el corazón desde pequeño, no es impedimento para que siga divirtiéndonos mucho. Nos hace recordar que a pesar de nuestros errores, depresiones y cansancios, él siempre estará dispuesto a regalarnos una sonrisa, moviendo su enorme cola amarilla, a nuestro lado y siguiendo nuestros pasos como si fuéramos los mejores amos del mundo.

Un pensamiento en “Canino, que a mi lado siempre has de estar…

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